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lunes, 4 de febrero de 2013

MUY PRONTO: MALACASÍ, LOS CANTOS PERDIDOS DE FEDERICO DÍAZ TINEO

 
Federico Díaz Tineo








 
 
Un nuevo libro sobre la tierra que lo vio nacer, viene preparando el profesor y literato piurano Francisco Díaz Tineo. Versará sobre las aves que un día sobrevolaron Malacasí y que por "obra y gracia" de la mano del hombre se han ido ausentando de este poblado perteneciente a Morropón, Piura.
La obra, en plena preparación, llevará el sugestivo título de Malacasí: Los cantos perdidos y según su autor es un llamado de atención a las autoridades que permiten que los pájaros se vayan ausentando de la zona como consecuencia de dejarlos sin espacio, “porque poco a poco a les estamos robando su habitat”
Y el proceso de extinción de las aves de la tierra de Fico Díaz, como lo llaman sus íntimos, empezó cuando…
 
Al dueño de la hacienda Malacasí
Se le ocurrió fumigar sus algodonales
Con avioneta y potente DDT
Y murieron muchísimos pájaros
Pero nadie dijo nada.
Luego vinieron unos malos
Con hachas y sierras eléctricas
Y arrasaron con faiques,
Hualtacos y guayacanes
De Malacasí.
Y nadie dijo nada.

Luego vinieron otros más
Malos todavía,
Con redes y jaulas y atraparon 
A casi todos los pájaros de los
Bosques y chacras de Malacasí
Y nadie dijo nada.
Por eso ahora solo nos queda escribir
En el silencio de los campos desforestados
Los Cantos de los pájaros perdidos.

En Malacasí, los cantos perdidos, su autor recuerda sus días de adolescente, cuando iba al campo con sus amigos de aquel entonces y escuchaba “el tac, tac, tac, tac, tá de su lindo pájaro carpintero”, ave laboriosa que taladraba hasta los más duros hualtacos.

PÁJARO CARPINTERO
Con tus colores rojo, gris negro,
Y tu pico poderoso,
tac, tac, tac, tac, tá.
Rompías la soledad infinita de
los  campos de Malacasí ,
taladrando incansable
los más duros hualtacos.

Gracioso pajarito de penacho rojo.
Avecilla laboriosa,
fino artista de la campiña,
dueño de todos los bosques
pintura voladora.

Curvando rauda los aires,
ibas feliz derramando alegría
por todos los rincones.
Pero un día funesto
Triste y artero,
Se llevaron tu bosque
Dejándote  sin trabajo
y sin casa,
Mi lindo pájaro carpintero.

El pájaro constructor, el Chilalo, ave que siempre aparece en los cuentos y leyendas del escritor chulucanense Carlos Espinoza León, también es protagonista de esta nueva obra de Federico Díaz.
 

EL CHILALO
Chilalito marrón blanco
Del campo, campo campero
Dueño de los algarrobos
Donde construye su ollero.
No se  enfade con  los hombres
Ni de la cólera muera
Estirando sus patitas
Cuando talen su madera.
Siga usted mi chilalito
alabando al Dios supremo,
A las seis de  la mañana
Y al terminar su faena.
Chi, la, lá, siga cantando
Chilalo campo campero
Despertando a los labriegos
de Malacasí que quiero.
No te ausentes   Chilalito
Porque si lo haces, me muero.

Otro de los pájaros que siempre alegraron los amaneceres de las familias de Malacasí  y que hoy su canto es casi lejano, es “devuelto” a casa en la pluma de Federico Díaz Tineo. El trinar de la Soña o Alondra o Calandría, como la llaman en otras latitudes, encantó la infancia dulce de los malacasinos
LA CHISCA O SOÑA.
Chisca, chaucato, calandria
 Alondra  te descubrí.
Pero Soña te conocen
En todo Malacasí.
Por todos los overales
De florcitas amarillas
Construías tus niditos
Silbando tus estribillos.
Soñita  patitas largas
Y colita abaniquillo
Te estas quedando sin casa
Sin cantos y sin silbidos.
Chisca de mi infancia dulce
Chao, chao, nos dice tu trino
Como un adiós lastimero
Pues ya no existe tu overo.
En Malacasi que quiero.
 

Federico  Díaz acaba de publicar Malacasí, retratos en blanco y negro, obra que se presentó, el jueves 20 de diciembre del 2012, en la Plaza de Armas y que resumió Raúl Fernando Moscol León, decano del Colegio de Periodistas de Piura-Consejo Regional de Piura.

Raúl F. Moscol León, al centro, presentó en la Plaza de Armas de
 la tierra de Federico Díaz, derecha, el libro Malacasí: Retratos en blanco
 y negro. También aparece en la mesa de honor el destacado abogado
 Marco Saldaña. Fue el jueves 20 de diciembre del 2012.
 

miércoles, 24 de octubre de 2012

TESTIMONIO PARA MICAELA DE JULIO YOVERA, 20 AÑOS DESPUÉS...

Julio Yovera y Rafemole


Escribe RAFEMOLE

Julio Yovera Bayona (así es su apellido materno, cambiado por la negligencia de una secretaria de la Municipalidad de Catacaos que escribió “ll” y no “y”) es uno de los representantes más auténticos de la poesía y la cultura de nuestra región. Su obra, con excepciones, no es reconocida por la crítica piurana, acaso porque al propio Yovera no le importa. Sin embargo, su creación, estoy seguro, tiene valor en sí misma.

En su juventud nuestro poeta animaba las veladas literarias, participó con éxito en los Juegos Florales Magisteriales que organizaba, allá por los 60s y 70s, la recordada Ex escuela Normal Superior “Miguel Grau” y el Instituto Nacional de Cultura. Después emigró a Lima, estudió en San Marcos, y por muchos años se alejó de su tierra natal, Catacaos. Alguna vez declaró que después de la muerte de su madre se sintió desmotivado para volver a respirar el aroma de los algarrobos.

Yovera ha publicado “Canciones de la Lluvia” (de aire regional), “Víctor Pablo Salvador” (Homenaje al pueblo de chile), Testimonio para Micaela” (con motivo de los 500 años de agresión colonialista), “Río Blanco, crónica y canto” (elegía a los pueblos que defienden el medios ambiente); dos libros testimoniales, uno sobre la vida del mítico y legendario Horacio Zeballos, “Horacio Maestro y Líder” y “Homenaje a un Revolucionario” (sobre el médico y dirigente popular Leoncio Amaya Tume). Su obra en ensayo es importante pero nada difundida en la región. Junto al recordado Juan José Vega publicó (con prólogo del Maestro Javier Pulgar Vidal, el libro “Julio C. Tello, homenaje), José Carlos Mariátegui Lachira y la fundación del Partido, que apareció con un Prólogo de Alberto Moreno, el líder fundador de Patria Roja.

Sendos artículos suyos aparecen en las prestigiosas revistas digitales Rebelión de España y Casa de las Américas de Cuba, Nuestra Bandera, La Mula, Patria Roja, entre otras.

No es pues un advenedizo, ni ha entrado al lugar de los elegidos por la ventana. No. Yovera es un infatigable caminante que felizmente cada vez que se le programa, vuelve y está con nosotros, ahora con el semblante de un profeta que siempre contagia y motiva a luchar por un Perú diferente, lo que le ha costado ser satanizado y difamado.

Nos ocupamos de él porque se cumplen 20 años desde que publicó un hermoso libro que fue saludado y que llegó a ser recitado por el desaparecido actor nacional Hadson Valdivia, además de musicalizado con la guitarra del gran Manuelcha Prado.

Nuestro prestigiado crítico literario Miguel Varillas ha referido que es uno de los cantos más hermosos de la literatura piurana. “La poesía –dice Varillas- es: “Testimonio para Micaela”; el poeta es Julio Yovera Ballona; y, el pueblo es: Catacaos”, y agrega esta frase: “afirmamos que el poeta es quien siente la hermosura de la naturaleza y la manifiesta de un modo igualmente hermosa; es el sacerdote que oficia en el altar de la poesía, que posee sensibilidad tan exquisita que se impresiona ante cosas que no altera a las demás personas, que posee imaginación reproductoras, fantasía, memoria y sentimiento poético. Nosotros agregamos a estos conceptos que el poeta para ser tal necesita de sensibilidad social como la tiene Julio Yovera Ballona…” (Revista Época, N° 252, Junio, Julio, 1992)

Otra valoración señala que: “Testimonio para Micaela” rinde homenaje, en 36 poemas, a la vida del pueblo tallán y su resistencia ante el conquistador español y sus herederos gamonales. El contexto social y de protesta no impide al autor un contenido lirismo, en un discurso que entremezcla giros locales y nombres tallanes, con particular musicalidad” (Domingo, Diario La República, 21 de junio de 1992).

En suma, quienes se han ocupado de libro reconocen que es un verdadero texto literario. Pero, no se ha quedado ahí nuestro hermano. Ha publicado después “Río Blanco, crónica y canto”. Ha dicho el autorizado vallejiano Danilo Sánchez Lihon: “Julio Yovera es un tallán y por serlo de manera inequívoca es un chamán; por la actitud natural, misteriosa y mística, quien deambula cotidiano y seguro sobre los misterios del ser; el que conoce el paso de los dioses en las hojas de otoño cuando ellos pasaron por allí en primavera y conoce también al Cristo Cautivo, que sufre porque su pueblo está amenazado” (Presentación del Libro de Yovera, Río Blanco, crónica y canto, Editorial San Marcos).

Por su trayectoria y su obra ha sido premiado por el Instituto Nacional de Cultura de Piura (gestión de Lic. Luis Chaparro), por el Instituto Nacional de Cultura del Cusco (gestión del Dr. Víctor Aguilar, actual Secretario Ejecutivo de la Asamblea Nacional de Rectores, ANR), por Derrama Magisterial. El Colegio Miguel Cortés, donde cursó sus estudios secundarios lo ha distinguido como uno de sus alumnos brillantes y orgullo del plantel. Asimismo, la Municipalidad Provincial de Santiago de Chuco (la tierra de César Vallejo) lo ha declarado su Hijo Adoptivo e Ilustre.

También he recibido otros homenajes: “me han declarado persona sospechosa, pero por mis ideales, no por otro motivo”, nos dijo hace poco con esa sonrisa pensante que siempre lo acompaña.

Nuestro pueblo está en deuda con él. Los medios de comunicación, uno en particular, le debe disculpas públicas. Pero Yovera no guarda rencor y cuando conversamos pondera cada cosa que le decimos y nos habla de Miguel Grau, de Hildebrando Castro, de Manuelita, de Sinforoso Benites, de Alejandro Taboada. Mariátegui y Vallejo son infaltables. Recuerda a Rufo Cárcamo, a Víctor Borrero. Lo escuchamos y dice “hay que darle identidad al socialismo”, porque nunca oculta su adhesión política.

Debo confesar que lo siento mi hermano, que cuando viene siempre nos dedica un tiempo y por eso sabemos que ha dejado las aulas, ahora es un docente itinerante, por donde se le llama acude a dictar cursos al magisterio, a los estudiantes universitarios.

Ojalá que las autoridades educativas se animen a incluir la obra de Yovera en el Plan Lector. Esa será una manera de asegurar que la memoria colectiva que está sintetizada en “Testimonio para Micaela” perdure e impulse a nuestros pueblos.

miércoles, 11 de julio de 2012

LA HUELGA DE NIZAMA SE PRESENTARÁ EL VIERNES 13 EN CONCEJO DE PIURA


Este viernes 13 se presentará la tercera edición de La huelga de Nizama, una obra de Rafemole, que recrea la toma de la entonces Gran Unidad Escolar San Miguel, por más de dos mil alumnos, la mañana del 15 de junio de 1964.
La presentación del libro número doce de Raúl F. Moscol León se hará en el salón de actos de la Municipalidad de Piura, a las 8.15 de la noche y contará con la presencia del líder estudiantil de ese entonces, Martín Nizama Valladolid, ahora doctor en psiquiatría.
La huelga de Nizama narra los pormenores del movimiento estudiantil de 1964, que concluyó con la destitución del instructor del curso de IPM, Juvencio Villegas Chávez, acusado de maltratar duramente a los sanmiguelinos.
La paralización de las labores escolares duró tres días. Los estudiantes “devolvieron” el local, después de tres días y luego que las autoridades de ese entones, les solucionaron veinte puntos de los veintidós que contenía su pliego de reclamos.
Rafemole, actual decano del Colegio de Periodistas de Piura, ha escrito Reportaje a Satanás, Los años heroicos del magisterio, La historia jamás contada, Antes de partir, Jemu: hombre de dos siglos, Nacho vive!, Días con huellas, etc.

domingo, 22 de abril de 2012

RAFEMOLE PRESENTARÁ HOY "EL VUELO DEL COLIBRÍ" DE PABLO VICENTE


Hoy lunes (23 de abril) se presentará edición corregida y aumentada del Vuelo del colibrí del escritor piurano Pablo Vicente Navarro. Será a las ocho de la noche en el salón Almirante Miguel Grau de la Municipalidad Provincial de Piura.
La presentación correrá a cargo del periodista Raúl Fernando Moscol León, quien resumirá la segunda edición del Vuelo del colibrí, libro que versa sobre los problemas actuales que vive la sociedad piurana en particular y peruana en general.
Pablo Vicente Navaro es natural del distrito de Castilla, Piura. Nació en setiembre de 1945. Estudió primaria en la Escuela No. 33, hoy Octaviano Hidalgo y la secundaria en la sección Comercio de la Gran Unidad Escolar San Miguel. Egresó como profesor de primaria de la Escuela Normal Almirante Miguel Grau.
Él ha publicado, entre otras obras: Al volver la luz (poesía), En la ruta de la estrella (cuento), El sueño de Luciano (novela corta), Grasiul: preciosa gotita demar y Flor del Algodón.

viernes, 13 de enero de 2012

OBRA DE RAFEMOLE: LOS AÑOS HEROICOS DEL MAGISTERIO SERA PRESENTADA EL 13


Este viernes 13, será presentado el libro Los años heroicos del magisterio, que narra los inicios del SUTE y la lucha de los maestros piuranos durante el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada, por conseguir elevar su estándar de vida.
La obra, la número once del periodista Raúl Fernando Moscol León, cuenta con lujos de detalles todo lo acontecido en la década del setenta y al inicio hace un repaso de la evolución de la educación el Perú.
Los años heroicos del magisterio, libro de 250 páginas, lo presentarán los doctores Jorge Luis Arteaga Salazar, Julio Yovera Bayona, Carlos Rojas Lazarte y Robespierre Bayona Amaya. La ceremonia se cumplirá a las 7 y 30 de la noche en la Municipalidad de Piura.
Rafemole ha publicado, entre otras obras: La huelga de Nizama, Reportaje a Satanás, JEMU: hombre de dos siglos, Antes de partir, La historia jamás contada, Nacho Vive, etc. Tiene en preparación Los campeones bolivarianos del 61 y El mejor de los equipos.

Los maestros lucharon contra la dictura de Velasco y Morales Bermúdez.

lunes, 29 de noviembre de 2010

JUAN PAZ ANALIZA OBRA LITERARIA DE RAUL FERNANDO MOSCOL LEON, RAFEMOLE

Juan G. Paz Velásquez
RAFEMOLE
Raúl Fernando Moscol León, nuestro común amigo Rafemole, silenciosamente trabaja su obra literaria que va produciendo tras paciente búsqueda para enriquecer el tema piurano y sobre todo el mapa de la piuranidad. La claridad e interés que impregna en su exposición narrativa hace acreedor al lector a una lectura entretenida y formativa.
Hombres e instituciones con trascendencia son el producto que nos brinda Moscol León, con el debido sustento para conocer personajes y hechos que no pueden pervivir en el olvido. Por ello, nos proponemos registrar los aportes de quien durante más de 30 años viene averiguando en el pretérito regional que plasma en centenares de páginas, que le otorgan un sitial preferente.
Estudió en el centenario Colegio Nacional de San Miguel, de donde egresó en 1967. Pertenece a la Promoción “Santiago Antunez de Mayolo”. Siendo alumno participó en el concurso “El mejor reportaje”, convocado por el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe con el auspició del diario El Comercio, donde ocupó el primer puesto con el volumen “Reportaje a Satanás”. Tenemos a la mano cuatro de sus obras, debidamente ilustradas con material fotográfico, que preconizan su amorosa entrega a la literatura piurana. Conjuga su quehacer docente con el periodismo, las bellas letras y la ingeniería, que le otorgan un bagaje literario que periódicamente alcanza a nuestro pueblo.

LA HUELGA DE NIZAMA.

Gracias al inquieto espíritu de Rafemole, “después de 40 años, nos informamos de toda la verdad del por qué 2 mil 354 alumnos tomaron la G.U.E. San Miguel en 1964”. El título de la obra: “La Huelga de Nizama”, es en alusión al estudiante gestor del acaecimiento huelguístico, me refiero a Martín Nizama Valladolid, quien prologa el volumen, señalando: “En relación al liderazgo de la huelga, las circunstancias del azar posibilitaron que me tocara conducir aquella legendaria gesta estudiantil. La huelga tuvo como punto de inicio la asamblea de estudiantes que se efectuó al mediodía del sábado 13 de junio en la biblioteca del colegio, la misma que se encontraba repleta de indignados educandos, siendo uno de los más radicales el alumno del cuarto año, Carlos Llontop Valdivieso. La huelga fue aprobada a mano alzada por una abrumadora mayoría”.
Han circulado dos ediciones (2004-2006), con 140 páginas. El autor la dedica “A los sanmiguelinos de ayer, hoy y siempre que han hecho grande nuestro centenario claustro”. Las partes de su contenido son: Prólogo, Misterios de la historia, El comienzo del fin, Plano a media luz, Operación casi militar, Pliego de reclamos, ¿Y ahora que hacemos?, Como guerrilleros, En el ágora del 21, Triunfo estudiantil, Acta final, Al día siguiente, Los alumnos, La hora de los niños, Después de 40 años, Índice.
Ayudados por la memoria del tiempo registramos las evocaciones sobre la Huelga de Nizama realizada en 1964, lunes 15 de junio, a horas 8 a.m., cuando cursaba el 2º de secundaria. Fue organizada por los alumnos del 5º y empezó el día y hora indicados, en el acto de formación del alumnado en el patio. El aviso para el inicio de la huelga fue un silbato y luego se inicia la protesta con cierre de puertas de acceso al Colegio; toma de los muros perimétricos, y ocupación por los alumnos del primer, segundo y tercer piso del claustro sanmiguelino, entrega del pliego de reclamos a las autoridades educativas y periodísticas; Pág. 55.
Así mismo a una sola emisión de voz se escuchaba por doquier “huelga, huelga...”. No queremos a "Chupallachi", refiriéndose a Tupayachi que era el Director Regional de Educación, cuya Oficina tenía su sede en Chiclayo. Dicho pliego contenía una relación de los abusos cometidos por el Instructor de Instrucción Pre-Militar, don Juvencio Villegas Chávez; la ineficacia laboral del Dr. Daniel Vidarte; la severidad del Director de Normas Educativas, Sr. Carlos Robles Rázuri; y, singularmente por el abandono en que se encontraba el claustro centenario por parte de las autoridades del Sector Educación, dentro de los más importantes puntos del pliego de reclamos.
En esa otoñal mañana memorable, dentro de los anales de la historia del sesquicentenario centro educativo, después de iniciada la huelga, un grupo de alumnos procedía a desalojar al Instructor Juvencio por una ventana de la puerta principal del Colegio que estaba descubierta por haberse quebrado el vidrio de la misma. Todos los colegiales huelguistas se quedaron dentro del recinto educativo, permitiendo la salida de los alumnos de la Sección Primaria. Los Profesores y Auxiliares se retiraron por su voluntad, sin presión alguna, quizá haciendo causa común con los huelguistas.
Con sentido organizativo de la huelga se hicieron barricadas con carpetas y muebles viejos en las puertas de ingreso al plantel; un grupo de educandos se subió a la azotea. Los fusiles Mauser modelo peruano, en estado inservible, que se usaban en las clases de Instrucción Pre Militar, fueron tomados por algunos huelguistas, especialmente por los que se ubicaron en la azotea dando la impresión de soldados activos.
Nos viene al recuerdo que "secundaria común diurna, nocturna, comercio e industrial, con cerca de tres mil educandos, entraron a la huelga. Tomaron los alimentos del internado y preparaban sus comidas todos los días. Los discentes dormían en las aulas y en la pampa haciendo hoyos en la arena, mientras otros actuaban de centinelas con los fusiles en mano subidos en los muros del cerco perimétrico. Apoyaron el paro estudiantil, los educandos del Colegio Agropecuario de Castilla, los que ofrecieron víveres y entrar a la huelga. Estaban aptos para dar su respaldo los alumnos de los planteles Miguel Cortés de Castilla; del Ignacio Merino de Talara, del Salaverry de Sullana. La Huelga duró 03 días".
Hago míos los datos precedentes, propios del recuerdo, que están registrados en el alma con tinta indeleble del corazón, por cuanto en es misma época fui alumno sanmiguelino. Pertenezco a la Promoción “Augusto Moscol Carrera” – 1967, de la Sección Nocturna. Además vivía en el barrio Buenos Aires, muy cerca del Colegio.

JEMU HOMBRE DE DOS SIGLOS.
Es otro título sustancial dentro de la bibliografía regional, dedicado por Rafemole “a los ilustres hijos de Piura que aman las bellas letras y que, en vida, esperan el reconocimiento de esta sociedad, a veces, ingrata con quienes, como JEMU y muchos más, hicieron de la literatura su pasión”. Se editó el año 2003. La vistosidad del libro es más atractivo por la cantidad de fotos que ilustran al lector.
El prólogo de Sigifredo Burneo Sánchez, al referirse a JEMU, dice: “Me asombró su conocimiento certero de la historia piurana, sus detalles pormenorizados sobre las familias patricias, su irrenunciable vocación docente y su gran amor por la literatura. Paulatinamente aprendí a escucharlo con atención fuimos afianzando la amistad, aumentando el consumo de cerveza y las horas compartidas”.
Rafemole hace un claro comentario sobre la vida y obra de quien fue Jorge Eduardo Moscol Urbina, que a la posteridad le va a permitir conocer a un piurano que promocionó los valores de Piura. Por eso se le considera Maestro de la Piuranidad. Destacó en el Periodismo y la Política. Dejó una creación literaria muy fecunda. Citamos dos de ellas: Mangachería Rabiosa y El Comercio en Piura. Constituye su obra monumental: Cien Años Conquistando el Desierto, que consta de 1000 Págs.
Sobre JEMU, hemos dicho: “La obra Cuentos Sechura constituye un rico manantial de la buena literatura piurana que debemos mantener fresca a través de la relectura, la que nos permitirá ratificar que Jorge Eduardo Moscol Urbina es un genuino representante de las letras regionales y abanderado de la cuentística sechurana”; Revista Época Nº 388.

ANTES DE PARTIR.
Con imágenes fotográficas de personajes nuestros, Rafemole nos alcanza el volumen “Antes de Partir”, repaso de 50 años de la historia de Piura con el Dr. Luis Ginocchio Feijo; con sus 84 páginas, que apareció el año 2003, para reivindicar la vida y obra de este famoso médico que con gran humanismo ha dejado honda huella de sus conocimientos en los predios de la cultura piurana, con mayor profundidad en la crítica del arte pictórico y en la docencia que ejerció en la ERBA Ignacio Merino, de Piura. Fino poeta y acreditado periodista. Calificado Médico, capacitado en Italia, con una gran preparación humanista.
Las palabras iniciales las entrega el Prof. Estrada Morales, quien acota: “Luis Ginocchio fue hombre de muchas aristas donde sobresale su pasión por las actividades del espíritu: Educación-Arte-Cultura, como por sentido magisterial de sus afanes al promover y estimular a las generaciones jóvenes donde era visible el talento. Hizo de su profesión y de su pensamiento una viva escuela”.
Dentro de los 10 capítulos del volumen que comento, el sexto, entre las páginas 43/52, bajo el título Amor y Poesía, hay constancia que don Luis se casó con doña Mercedes el 23 de agosto de 1953, siendo su primogénito Luis Romano, que vio la luz en Roma el 25 de abril de 1954, continuando María Pía, Pierina Fiorella, Enrique Alberto, Rosella Grimanesa y Beatriz Carolina Ginocchio Balcázar. Más referencias sobre el Dr. Ginocchio, hemos publicado en Revista Época Nº 302.

OPÚSCULO.
Bajo el titular “La Historia Jamás Contada” fundación del Colegio Nacional Mixto Miguel Cortés del Castillo, Rafemole nos entrega valiosos aportes que a manera de opúsculo sirven para escribir la historia del cincuentenario claustro castellano, que desde su origen funciona en el vecino distrito de Castilla, formando a miles de tacaleños que acuden a él, para estudiar instrucción primaria y secundaria.
Hay dos ediciones publicadas los años 2001 y 2008, con 126 páginas ilustradas presenta imágenes de los profesores, alumnos, trabajadores, padres de familia y ciudadanos “que han hecho del Colegio Nacional Mixto Teniente Miguel Cortés, un hito de la castellanidad”.
Personalmente es un homenaje de Rafemole a su Alma Mater, donde labora desde 1992. Es Profesor de Lengua y Literatura, además de Escritor, Periodista e Ingeniero, con amplia cultura. Ha hecho de sus publicaciones la mejor tribuna del espíritu para difundir ampliamente la cultura piurana. Su producción es el mejor homenaje que hace a Piura y a los piuranos de todos los tiempos.

martes, 26 de octubre de 2010

VARGAS LLOSA (3), EN LA INDUSTRIA

Escribe: Raúl F. Moscol León
rafemole@yahoo.com

Jorge Mario Pedro Vargas Llosa nació en Arequipa la madrugada del 28 de marzo de 1936, después de “largo y doloroso alumbramiento”. Hijo de Ernesto y Dorita, vivió en la tierra del Misti el primer año de su vida, “el único que he pesado en la ciudad donde nací y del que nada recuerdo”. Viajó luego, con su madre y el abuelo Pedro, a Cochabamba, Bolivía, país en que permaneció hasta inicios del 46, año que comienza un peregrinaje escolar por colegios de Piura y Lima.
El quinto año de primaria lo cursó en el Salesiano de Piura. Sexto, al igual que los dos primeros años de secundaria, en el Colegio La Salle de Lima. El Colegio Militar Leoncio Prado de La Perla, Callao, lo tuvo entre sus alumnos entre 1950 y 1951 y recaló finalmente en el Colegio Nacional San Miguel, centenario plantel al que recuerda siempre con mucho cariño y que ha perennizado en el conjunto de cuentos que forman Los Jefes.
En el viejo claustro, situado en ese entonces en la Plaza Merino, estuvo en la sección “A” de quinto de secundaria. Ocupó el lugar treinta y uno de la lista de alumnos que completaban: Horacio Alberca Pozo, Manuel Amaya Dediós, Victoria Amaya Llenque, Manuel y Ricardo Artadi Checa, Luis Barreto Vilela, Virgilio Benites Chunga, Elba Bobadilla Jiménez, Rogger Burga Acha, Carlos Córdova Aguilar, Rodrigo Escobar Hernández, Hugo Gallo Torres y Salomón Gherson Cohen,
Además, estudiaron con Vargas Llosa: Zoila Gómez Chanduví, Carlos Kuroki Apón, Juan Lamadrid Carrasco, Julio León Orejuela, Elsa Miranda Cherre, José Moy Pacora, Roque Ortega Mejía, Fernando Panta Fiestas, Luis Parrales Paz, Esther Ramos Seminario, Josefa Rangel Castro, Rolando Raygada Zambrano, Isabel Sánchez Zapata, Edilberto Sandoval García, Javier Silva Ruete, Guillermo y Sinclair Temple Castro, William Wong Ato, José Yarlequé Marky y César Zevallos Morales.
Mario, en Piura, combinó sus labores escolares con el trabajo de redactor en La Industria, matutino al que llegó gracias a las recomendaciones que trajo de los periodistas Alfono Delboy y Gastón Aguirre Gamio, con quienes había trabajado en el diario La Crónica, en el verano de 1952. Las cartas se las llevo al doctor Manuel Cerro, propietario-director del periódico de la calle Lima, quien de inmediato lo contrató y le fijo un haber mensual de 300 soles.
Don Manuel, un “viejecito menudo, un pedazo de hombre con la carea requemada por la intemperie, cubierta de mil arrugas”, le encargó revisar los periódicos de Lima, tan luego salga -en la mañanas- del colegio y dé vuelta a las noticias que podrían interesar a los piuranos. Retornaba en las noches, “dos o tres horas, a escribir artículos, hacer reportajes o estar allí para las emergencias”. Cubría las noticias de último minuto.
Conoció en La Industria al señor Nieves, “flaquito, con unos anteojos de gruesas lunas para sus ojos miopes, que armaba los cuatro pliegos del diario”. Era el cajista y con Vargas Llosa, trabajaba en la redacción, Owen Castillo, periodista deportiuvo. “Había además colaboradores externos, como el médico Luis Ginocchio Feijóo”, quien veía todas las noches a Mario, cuando iba a dejar su colaboración. Nunca conversó con él.
“Yo trabajaba allí divirtiéndome mucho, escribiendo de todo y sobre todo, y dándome el lujo, a veces, gracias a la benevolencia con que Pedro del Pino tomaba mis entusiasmos literarios, de publicar poemas que ocupaban toda una plana de las cuatro que tenía el diario”, como aquella que publicó en enero de 1953 y que bajo el título general de Notas culturales apareció “un poema mío, tenebrosamente titulado La noche de los desesperados”.
Pedro del Pino Fajardo, que había asumido la dirección de La Industria, en nota que acompañaba al extenso poema, le augura éxitos y le dice: “(Mario) quisiera descargarte, por unos años, de los pesados bultos que te has echado sobre las espaldas. (Eres) demasiado joven para tamaños encargos del dolor humano…”. Él le confiesa -premonitorias palabras-, estar convencido de su “triunfo definitivo”, pero lo pide no apresurarse, porque “despedaza su edad moza”.
La noche de los desesperados es noche de agonía,
Es noche de garúas espesas, diluías a las sombras
oscuras, en todos los recodos, al fin de los caminos.
Es noche de gritos estrujados, en espera de nidos
para sus voces roncas, espaciadas de llanto y de sollozo…
El poeta pregunta a su hermano si ve avanzar La noche los desesperados y le exige a su “buena hermanita de mi carne” olvidarlo todo, abandonar la rueca y estar desnuda cuando llegue.
Debes tener los pechos erectos como espadas
y terso el vientre a la lluvia y el viento.
Tus muslos largos y delgados deben estar al aire,
brillando y refulgiendo como estrellas,
y tus manos marfileñas, anudadas como cuello de garza y de paloma…
También, Mario Vargas Llosa pide a los guerrilleros, “camaradas de todas mis batallas”, y a las ancianas de sienes plateadas “cuando llegue la cruel noche de los desesperados”: dejar el fusil en la trinchera, ayudarse con sus manos a esconder las arrugas y advierte al peregrino de todos los caminos que lo mimará un minuto, bofeteará con sorna y luego lo hundirá a fuerza de látigo y de insulto.
Finalmente, el adolescente bardo reclama a MELPOMENE: la mujer de los silencios; fantasma de las niebla; la pasajera del alba; recibirlo con todas sus cantatas.
Recíbeme rabiosa y arrójame a tu lecho plagado de reptiles!
Escúpeme en la cara y apaga para siempre en mi cerebro
esta desesperante pasión por los humanos, que marchita mi vida!
¡Seré un amante fiel! ¡Gozaré con tu risa! ¡Lloraré con tus ojos!
¡Y en el parto sacrílego, prostituido en el crepúsculo
Destrozaré mis dedos en tu vientre! ¡Seré un amante fiel!
¡Estréchame en tus sombras!
Vargas Llosa también escribió otros poemas en el periódico que dirigía Pedro del Pino, fogueado periodista, que fue contratado “para que levantará el diario, en la dura competencia que tenía con El Tiempo”. De su inspiración brotaron: Romance de la luna sobre el río, Agonía de Plenilunio, Romance de la Caña Brava, en el que a la ¡Pobrecita Paula! la encontraron yerte,/ rotos sus vestidos,/ rasgadas sus carnes/ y sus crenchas sueltas,/ en la caña brava/ tras el pajonal.
“Aparte de las infinitas noticias que redacté o entrevistas que hice, escribía dos columnas -Buenos Días y Campanario-, en las que hacía comentarios de actualidad y hablaba a menudo (la ignorancia es atrevida) de política y literatura”. También boroneó relatos cortos, como El Grillo y el sapo, dos amigos que anuncia el buen año. Lo hizo bajo el logotipo de Entrebastidores y con su nombre.
En Campanario publicó, la víspera de Navidad, Los problemas de Papa Noel, debidos a que “las cartas llegan y llegan con más pedidos” y como “los recursos económicos escasean”, el hombre de “las barbas blancas y las botas negras hace su presupuesto mascullando maldiciones”. Los pequeños le piden de todo. Desde un “tren eléctrico, hasta una escalera para ir a la Luna…”. Incluso, lo exhortan para que cumpla con el petitorio, porque “el año pasado pedí una pelota de fútbol y me trajiste un yo-yo”.
Sin embargo, entre este mar de escritos, el buen Papa Noel, leyó una que le hizo olvidar los achaques propios de su edad, “apaciguo sus nervios” e hizo desaparecer “la mueca de indignación que le retuerce los labios y la sombra furibunda de sus ojos va desflorando en una cariñosa sonrisa”, que regó con “dos lagrimones duros a los ojos y prorrumpe en sollozos, estrechando la carta contra su pecho”.
La misiva de Anita emocionó al “vejesterio”. La llevo “a sus labios y la besó con infinita ternura”. La niña, en pocas palabras, le contaba los malos momentos que pasaban los peruanos de los inicios de la década del cincuenta y no le pedía nada.
“Querido Papa Noel:
Me llamo Anita y tengo nueve años. Mis papás me han dicho que estás muy pobre este año, así que te escribo para que no te preocupes de regalarme nada. La próxima pascua será.
Hasta pronto”.
Y el hasta pronto de Mario Vargas Llosa llegó, luego de los exámenes finales que rindió en San Miguel. Permaneció aquí unas semanas, pero tuvo que partir porque lo “ilusionaba la perspectiva de entrar a la universidad y comenzar una vida de adulto, pero me apenaba separarme de Piura que significó tanto para mi” y por eso siempre “la llevo conmigo por el mundo, oyendo a los piuranos hablar de esta manera tan cantarina y fatigada, con sus “guas”, sus “churres” y sus superlativos de superlativos, “lindisisísima”, carisisísima, “borrachisisimo…”.

lunes, 25 de octubre de 2010

VARGAS LLOSA (2), SAN MIGUEL Y LA HUIDA DEL INCA

Escribe: RAUL F. MOSCOL LEON
rafemole@yahoo.com
Una verdadera odisea escolar vivió Mario Vargas Llosa. Estudió sus primeros años de primaria en Cochabamba, Bolivia, país al que viajó en compañía de su abuelo materno Pedro y de Dorita, su madre. Dejó Arequipa, su tierra natal, un año después de haber nacido el 28 de marzo de hace 74 años. Permaneció allá, hasta inicios de 1946, año que por primera vez radica en Piura.
Don Pedro Llosa, que había dejado Bolivia, para asumir la prefectura de Piura, lo matriculó en el Colegio Salesiano, ubicado, en ese entonces, al lado de la Iglesia María Auxiliadora y frente al Colegio Nacional San Miguel, en plena Plaza Merino. Jorge Mario Pedro cursaba ya el quinto de primaria y los sacerdotes lo ubicaron en la sección “A”.
“Mi encuentro con el Salesiano y mis nuevos compañeros de clase no fue nada bueno. Todos tenían uno o dos años más que yo, pero parecían aún más grandes porque decían palabrotas y hablaban de porquerías que nosotros, allá en La Salle, en Cochabamba, ni siquiera sabíamos que existían… Poco a poco me fui haciendo de amigos -Manolo y Ricardo Artadi, el Borrao Garcés, el gordito Javier Silva, Chapirito Seminario-, gracias a los cuales fui adaptándome a las costumbres y a las gentes de esa ciudad, que dejaría una marca tan fuerte en mi vida”.
Era director del Salesiano el padre José Sáfarik y estudiaron aquel año con Mario Vargas Llosa: Jorge Alamo Soria, Mario Alzamora Cáceres, Manuel Alzamora Herrera, Rigoberto Arizaga, Víctor Balmceda Correa, Enrique Barreto Franco, Mario Burgos Villacríz, Gilberto Calle Portocarrero, Mario Cardoza Navarrete, Juan Carlín Rosas, Eloy Carrión Calle, José Chong Li, José Espinoza Puga. Oswaldo Estrada Pacherrez, Luis Flores Rosales y Juan Franco Silva
También estuvieron con él: Tomás García Ojeda, Manuel Gil León, Ruperto Guzmán Huamán, Aurelio León Montenegro, Manuel Gilberto León Ruesta, Joaquín Luna Valdiviezo, Vicente Masuco Zaldívar, Luis Mendoza García, Eduardo Merino Flores, Juvenal Mogollón Garay, Medardo Purizaga Vega, Boris Ravinovich León, Luis Ramírez Lituma, Rodolfo Rengifo Navarrete, José Rosales Estrada, Donatilo Vílchez Maza, Guillermo Villar Morán, Toribio Yarlequé Palma y Gaspar Zapata Morey.
EL 21 diciembre, día de la clausura del año escolar de 1946, el niño Mario recibió Premio de Religión con Medalla de Honor “por su buena aplicación en esta asignatura”. Hoy es un confeso agnóstico. Las notas de los otros cursos, estuvieron entre el medio superior y su comportamiento fue calificado de muy bueno.
El último año de primaria y los dos primeros de secundaria los siguió en La Salle de Lima. Después pasó al Leoncio Prado por “la idea de muchos papás de clase media con hijos díscolos, rebeldes, inhibidos o sospechosos de mariconería: que un colegio militar, haría de ellos hombrecitos disciplinados, corajudos, respetuosos de la autoridad y con los huevos bien puestos”. Permaneció aquí dos años.
Las vacaciones escolares del 52 estaban por terminar, pero Mario Vargas Llosa, que trabajaba como periodista en La Crónica, no se había matriculado en ningún colegio. No quiso volver más al Leoncio Prado porque los años que pasó en el plantel de La Perla, Callao, “fueron bastantes duros y pasé allí algunos días horribles, sobre todo cuando me quedaba castigado”.
Mario recorrió varios colegios nacionales de Lima en busca de matrícula. Todos estaban copados, así que decidió llamar al tío Lucho Llosa, radicado ya en Piura, para que hable con su amigo Luis A. Marroquín, director de San Miguel y le consiga una vacante. La respuesta llegó casi de inmediato y un día después de su cumpleaños número dieciséis, enrumbó a la ciudad “de luz blanca y asfixiante calor”.
Dice el consagrado peruano universal:
“Si de los cincuenta y cinco que he vivido, me permitieran revivir un año, escogería el que pasé en Piura, en casa del tío Lucho y la tía Olga, estudiando el quinto de secundaria en el Colegio San Miguel y trabajando en el diario La Industria. Todas las cosas que me pasaron allí, entre abril y diciembre de 1952, me tuvieron en un estado de entusiasmo intelectual y vital que siempre he recordado con nostalgia” .
La Promoción 1952 del Colegio Nacional San Miguel fue la última que cobijó el viejo local de la Plaza Merino. La Gran Unidad Escolar comenzó a funcionar, al año siguiente, en su flamante local del barrio Buenos Aires y las instalaciones del Alma Mater de Piura fueron ocupadas por el naciente Colegio Nuestra Señora de Fátima. Actualmente sirven de sede del INC.
Fueron profesores de Mario Vargas Llosa y de sus treinta y tres compañeros de clases, entre ellos siete mujeres: Carlos Robles Rázuri (Literatura), Marcelo Chanllío (Física), Guillermo Gulmán (Economía Política), Andrés Pérez (Inglés), Luis Ramos Zambrano (Lógica y Ética), Jesús Santos García (Educación Moral y Religiosa), Néstor Martos Garrido (Historia del Perú), Guillermo Frías Ocampo (IPM), Fernando León Molero (Química Orgánica), Ramón Abásalo Rázuri (Educación Cívica), Educación Física (Enrique Lavado Díaz) y Roberto Nolte García (Geometría).
En el querido y leal San Miguel prosiguió con su ímpetu literario y con ocasión de la Semana Jubilar de Piura presentó en el Teatro Variedades, donde hoy está Foto Carrasco, su obra primigenia La huida del Inca, que había ocupado el segundo lugar en el III concurso de Teatro Escolar y Radioteatro Infantil de 1951. El primer lugar le cupo al alumno Víctor Omar Gilber, con Niños de mar y de luna.
La obra, de un prólogo, tres actos y un epílogo, se presentó el 17 de julio, en dos funciones: vermouth y noche, como un homenaje de San Miguel a Piura. Intervinieron nueve personajes, más los servidores, quienes ensayaron en la biblioteca del plantel, ubicada en la segunda piso, durante más de dos meses, bajo la dirección de su autor, el alumno de quinto de secundaria Mario Vargas Llosa.
Recuerda Walter Palacios Vinces, alumno del cuarto de secundaria en el 52 y que oficiaba de sacerdote en la representación teatral, que:
“En uno de los primeros ensayos, cuando me corresponde entrar en acción, empiezo muy circunspecto a pronunciar mi parlamento y Mario detiene el ensayo y me dice: no, no Walter, así no. Tú no eres un sacerdote, un personaje serio. Tú eres un chamán, un brujo, un hechicero, por eso tu actuación tiene que ser farsesca. Y él mismo comienza a caminar, a dar pequeños saltos gesticulando grotescamente. Eso no he podido olvidarlo hasta ahora. Todos aceptábamos y cumplíamos con disciplina sus indicaciones. La seriedad con la que nos dirigía, no alteraba nuestras relaciones de amistad”.
La huida del inca, con escenografía del querido Manuel Aldana Ruiz, llamado Tawa por los alumnos, tiene como escenario “una región de nuestras serranías…con una cadena de montañas” y se inicia con el encuentro de un joven escritor -que no sabia como retornar al Cusco- con un anciano, quien antes de enseñarle el camino de vuelta, empieza a contarle una leyenda del Tawantinsuyo.
La historia llena de intrigas y traiciones narra los abusos y el incendio que provocó Urcos contra el poblado Rumis y la complicidad del sacerdote para eliminar a una cautiva joven (Vestal) -de la que se enamoraría el inca-, para que no le cuente la verdad de todo lo sucedido al soberano y su hermano no sea castigado severamente.
Intervinieron en esta obra escrita y dirigida por el laureado exsanmiguelino, Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura: Juan León Orejuela (Anciano), Rolando Raygada Zambrano (Escritor), Ricardo Raygada Zambrano (Inca), Walter Palacios Vinces (Sacerdote. Se coludió con Urcos para traicionar al Inca), Yolanda Vilela Pita (Vestal 1. Le confesó al Inca los horrores cometidos por Urcos contra la tribu Rumis), Ruth Rojas (Vestal cautiva. Esclava de la que se enamora el Inca), Lira Rojas (Vestal 2), Víctor Izquieta (Urcos, hermano del Inca) y Federico Otoya (Untar, sobrino del Inca, “gran guerrero ha de ser con el tiempo ese muchacho”).
La función de teatro, comprendió además: la presentación del Orfeón Sanmiguelino, la actuación de Cantinflas piurano, el show de las Bikini Girls y los recitales de Joaquín Ramos Ríos. Lila Obando y Lira Rojas interpretaron lo mejor de su repertorio, al igual que el novel tenor Juan Lamadrid. También se presentaron las guapas soberanas Teresita Mavarro, Señorita Piura y Martha Risco, Señorita Educación.
Los diarios de la época, al referirse a la Gran velada literario-musical coincidieron en afirmar que “tanto el drama La huida del inca, cuyo autor es el joven estudiante del 5to año Mario Vargas Llosa -muy aplaudido y felicitado-, como los demás números de que constaba el programa, fueron del agrado del numeroso público que en las dos funciones lleno la sala del Variedades”

domingo, 10 de octubre de 2010

VARGAS LLOSA (1), SUS INICIOS

El siguiente escrito de RAFEMOLE se publicó en el diario Correo de Piura, edición del sábado 9 de octubre de 2010. Lo reproducimos integramente.



ESCRIBE. Raúl F. Moscol León

El flamante Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, se inició en el periodismo cuando estaba por cumplir dieciséis años y había decido no regresar al Colegio Militar Leoncio Prado, plantel donde cursó -entre 1950 y 1951- el tercero y cuarto año de secundaria, educación que terminó en el Colegio Nacional San Miguel, Alma Mater de Piura.

Jorge Mario Pedro, nombres del galardonado escritor peruano, entró al mundo de la más noble de las profesiones”, en el verano de 1952, luego de confiar a su padre, Ernesto J. Vargas, el deseo de ser periodista. “Ese señor que era mi papá” le prometió hablar con el director de La Crónica y al poco tiempo se incorporó a la redacción del desaparecido diario de los Prado.

El periodismo no le era ajeno al autor de Los jefes. Sus pinitos los había hecho en la International News Service, agencia noticiosa en la que trabajaba su progenitor y cuyos despachos eran llevados por Vargas Llosa “al diario La Crónica, que tenía la exclusividad de todos los servicios de la INS”. Era el mensajero. Trabajaba desde las cinco de la tarde, hasta el filo de la medianoche.

“Gastón Aguirre Morales -arequipeño, amable y ceremonioso- me dio la bienvenida y me señaló mi primera tarea: la presentación de credenciales del nuevo embajador de Brasil… Los tres meses que trabajé en La Crónica provocarían grandes trastornos de mi destino. Allí aprendí lo que era el periodismo, conocí una Lima ignota hasta entonces para mí, y por primera y última vez, hice vida bohemia…”.

En La Crónica hizo de todo. Cubrió “inauguraciones, ceremonias, desfiles, premios, ganadores de lotería o de la “polla” y el “pollón”, entrevistas a cantantes, empresarios de circo, sabios, profetas y todas las actividades, quehaceres o tipos humanos que por una razón u otra merecían ser noticia”. También escribió artículos de fondo, que el diario publicó en su página editorial, con su nombre e ilustrados.

El primer artículo, al parecer, que publicó en el matutino limeño de circulación nacional versaba sobre Algunas consideraciones sobre el chiste, “algo tan corriente, tan antiguo… popular e indispensable en reuniones sociales, fiestas (también en los velorios se oyen algunos buenos)” que provoca reacciones diferentes entre los receptores.

De los chistes, para Vargas Llosa, el más arraigado “en nuestro medio, es aquel que la mente popular cataloga como “chiste colorado”. Y lo difícil, es dar ejemplos de él, salvo el del loro que lo metieron a una refrigeradora y salió gritando “pingüino… pingüino”. Los contadores de bromas también son analizados por el entonces adolescente Mario.

Para él, hay personas que son el alma de la fiesta por su facilidad para contar el último chiste o crear uno nuevo. Todo lo contrario sucede con aquél que se cree gracioso y más bien resulta “pesado, cuya conversación aburre y se le “hace vació”, se huye de él, se procura alejarlo de las fiestas, porque su presencia es más antipática que la peste”.

En otro artículo, alerta a los lectores tener Cuidado con las boticas… porque, “a veces, en lugar de remedios suelen darnos venenos”, como le sucedió a un niño limeño de siete años, que obedeciendo a su mamá tomó sulfato de magnesio que “le quitaría el dolor de cabeza que le aquejaba hacía horas”. El menor, luego de ingerir el “medicamento” murió. La autopsia determinó muerte por envenenamiento.

El deceso del niño la narra Vagas Llosa con lujo de detalles y presagia que si “por culpa de estas cosas, no sólo empeoran los enfermos, sino hasta mueren, entonces llegará el tiempo en que, pese al adelanto de la ciencia, el pueblo recurrirá a las hierbas para curarse”, como muchísimos lo hacen hoy. Reclamó, para evitar muertes inútiles, poner al frente de las farmacias a personal entendido.

Y tratando de no crear faltas expectativas, el laureado exalumno sanmiguelino, no dio credibilidad al anuncio que publicitaba la creación de una droga milagrosa que curaba la tuberculosis, allá por 1952. Pidió a las autoridades de salud y médicos no jugar con la esperanzas de veinte mil pacientes de TBC, porque puede venir “la decepción con sus amargos desengaños”.

La crónica de Vargas Llosa se contraponía a las expectantes informaciones de su periódico que daban cuenta de los “milagros curativos” de Pyricidin, Marsilid y Rimifon, medicamentos que llegaron de Estados Unidos para ser aplicados al jugador de fútbol del Ciclista Lima, Félix Arroyo, con fines estrictamente experimentales.

La lucha libre o cachascán llamó la atención del naciente periodista. Se convirtió en fanático de este deporte, luego de ver en acción a luchadores de la talla del “Toro rompecráneos”, “Tigre Triturador”, “Pelos en la cara”, “Apuñateador de menores” y especialmente cuando pelearon -en el semifondo del cártel- “Anteojitos” y “La Melena Humana”, bajo la atenta mirada del árbitro “Muerdepiernas”.


“Anteojitos mordía con gusto. Melena Humana era un experto luchador. Agarraba a Anteojitos por las piernas, le levantaba en el aire y luego lo tiraba con fuerza al suelo, donde lo pisoteaba a su gusto… La lucha parecía no detenerse nunca. Seguían los golpes… El match terminó en un segundo. Anteojitos salió volando del ring, mientras que La Melena Humana caía desmayado sobre la lona…”.

El público salió delirando de entusiasmo. Mario Vargas Llosa también. Él confesó, al final de su último artículo para La Crónica: Un espectáculo sensacional, que “desde ese día me he hecho fanático del cachascán”. Dejo el periódico para viajar a Piura, estudiar en el Colegio Nacional San Miguel y trabajar en La Industria, desaparecido diario dirigido, en ese entonces, por Pedro del Pino Fajardo.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

LITERATURA PIURANA O REGIONAL?

Escribe: RAUL F. MOSCOL LEON
La Literatura ya ha sido definida. Cada autor expresa el concepto que mejor se adapta a su pensamiento y con el surgimiento de nuevos literatos, otros enunciados irán surgiendo en torno a las bellas letras.
Veamos dos conceptos.
Sigifredo Burneo Sánchez, en su "Breve Manual de Teoría Literaria para la Región Grau", página 6, indica que "definir la literatura es tarea ardua y seguramente inacabable", pero precisa que es, "en primer lugar y antes que nada, manifestación artística".
Sin embargo, es consciente que "la literatura es producto del análisis sensible que la conciencia humana ejerce sobre la realidad y es también, para otros, búsqueda y compromiso. Su material de trabajo son las palabras y las reflexiones, sutilezas e ideologías contenidas en ellas"
Finalmente, remarca Burneo Sánchez (derecha): "la literatura supone una forma diferencial de relacionarse el ser humano con el mundo natural y social. Es aventura. Es riesgo. Es liberación. Es peligro y satisfacción".
Una definición más sencilla, dice que "La Literatura es el arte que emplea la palabra, oral o escrita, como vehículo eficaz de belleza".
Si definiciones de Literatura abundan a gusto de poetas y escritores, también son muchos los conceptos de lo que hoy llamamos Literatura Regional y que de un tiempo a esta parte, quizá por razones didácticas, se ha separado de lo que para unos, solo debe llamarse Literatura Nacional.
Esta separación, incluso, ha originado enfrentamientos entre los que son partidarios de la Literatura Nacional y los que creen que la Literatura Regional debe tener vigencia y preponderancia en un sector limitado del ámbito patrio.
La división de la que hablamos, hizo, por citar un ejemplo, que el escritor Houdini Guerrero Torres, autor de "Treinta Treinta" y "Mec Non", entre otras obras, dijera que todo "es una mierda inventada por algunos profesores de literatura".
Pero, lejos de toda esta discusión, la Literatura Regional tiene la virtud, a decir del escritor sullanense Genaro Maza Vera, autor de "Por las arenas muertas" y "Relatos de la Frontera", de "determinar y precisar de manera vivencial la identidad cultural de un pueblo, pulsando y expresando sus fibras más íntimas y humanas"
El poeta y escritor Sigifredo Alberto Burneo Sánchez, en su reciente publicación "La Narrativa Contemporánea en Piura", esboza el siguiente concepto, elaborado luego de extensas conversaciones, según señala, con Rigoberto Meza, fallecido hace poco:
-Por narrativa regional entendemos el conjunto de productos verbales estéticos generados por personas nacidas en la región, que están ambientadas en la región y tratan sobre sus condiciones, y cuya resonancia literaria no ha alcanzado a cubrir el ámbito nacional.
Miguel Varillas Velásquez, en un escrito publicado en el diario "El Tiempo", en 1968, define a la Literatura Piurana como "el arte de expresar, mediante las letras el espíritu del hombre piurano".
El poeta Gustavo Armijos, Director de "La Tortuga Ecuestre" va más allá y enfatiza que "la Literatura Piurana debe entenderse como toda la producción y esencias de las obras tanto escrita por autores nacidos en esta tierra, así como también por aquellos autores foráneos cuya obra retrata la imagen de Piura".
Atendiendo a esta definición, entonces, habría que incluir en el estudio de nuestras bellas letras, las obras de Enrique López Albújar, Arturo Briceño Carrasco, ambos nacidos en Lambayeque; de José Vicente Rázuri, más conocido como "Lata", que despertó en Pacasmayo; y el mundialmente famoso Mario Vargas Llosa, natural de Arequipa.
Todos ellos, especialmente, Enrique López Albújar y Mario Vargas Llosa - dice el poeta Marco Martos Carrera- "han ligado parte de sus ficciones a la cálida tierra piurana, y son leídos y estudiados como si fuesen piuranos, o medio piuranos, para no entrar en contradicciones".
En la Literatura Piurana, sostiene el profesor, periodista y crítico literario José Estrada Morales (arriba), fallecido el 6 de abril del 2008, "arte y vida se fusionan estrechamente. Es el arte al servicio de la vida y no del arte mismo".
Y en sus "Fundamentos de La Literatura Piurana", precisa que "Literatura y vida son aguas que alimentan el mismo río..., que sigue en constante ebullición, teniendo como fundamento su sentimiento terrígena, así como el sistema de vida piurana con todas sus apetencias y sinsabores".