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lunes, 29 de noviembre de 2010

JUAN PAZ ANALIZA OBRA LITERARIA DE RAUL FERNANDO MOSCOL LEON, RAFEMOLE

Juan G. Paz Velásquez
RAFEMOLE
Raúl Fernando Moscol León, nuestro común amigo Rafemole, silenciosamente trabaja su obra literaria que va produciendo tras paciente búsqueda para enriquecer el tema piurano y sobre todo el mapa de la piuranidad. La claridad e interés que impregna en su exposición narrativa hace acreedor al lector a una lectura entretenida y formativa.
Hombres e instituciones con trascendencia son el producto que nos brinda Moscol León, con el debido sustento para conocer personajes y hechos que no pueden pervivir en el olvido. Por ello, nos proponemos registrar los aportes de quien durante más de 30 años viene averiguando en el pretérito regional que plasma en centenares de páginas, que le otorgan un sitial preferente.
Estudió en el centenario Colegio Nacional de San Miguel, de donde egresó en 1967. Pertenece a la Promoción “Santiago Antunez de Mayolo”. Siendo alumno participó en el concurso “El mejor reportaje”, convocado por el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe con el auspició del diario El Comercio, donde ocupó el primer puesto con el volumen “Reportaje a Satanás”. Tenemos a la mano cuatro de sus obras, debidamente ilustradas con material fotográfico, que preconizan su amorosa entrega a la literatura piurana. Conjuga su quehacer docente con el periodismo, las bellas letras y la ingeniería, que le otorgan un bagaje literario que periódicamente alcanza a nuestro pueblo.

LA HUELGA DE NIZAMA.

Gracias al inquieto espíritu de Rafemole, “después de 40 años, nos informamos de toda la verdad del por qué 2 mil 354 alumnos tomaron la G.U.E. San Miguel en 1964”. El título de la obra: “La Huelga de Nizama”, es en alusión al estudiante gestor del acaecimiento huelguístico, me refiero a Martín Nizama Valladolid, quien prologa el volumen, señalando: “En relación al liderazgo de la huelga, las circunstancias del azar posibilitaron que me tocara conducir aquella legendaria gesta estudiantil. La huelga tuvo como punto de inicio la asamblea de estudiantes que se efectuó al mediodía del sábado 13 de junio en la biblioteca del colegio, la misma que se encontraba repleta de indignados educandos, siendo uno de los más radicales el alumno del cuarto año, Carlos Llontop Valdivieso. La huelga fue aprobada a mano alzada por una abrumadora mayoría”.
Han circulado dos ediciones (2004-2006), con 140 páginas. El autor la dedica “A los sanmiguelinos de ayer, hoy y siempre que han hecho grande nuestro centenario claustro”. Las partes de su contenido son: Prólogo, Misterios de la historia, El comienzo del fin, Plano a media luz, Operación casi militar, Pliego de reclamos, ¿Y ahora que hacemos?, Como guerrilleros, En el ágora del 21, Triunfo estudiantil, Acta final, Al día siguiente, Los alumnos, La hora de los niños, Después de 40 años, Índice.
Ayudados por la memoria del tiempo registramos las evocaciones sobre la Huelga de Nizama realizada en 1964, lunes 15 de junio, a horas 8 a.m., cuando cursaba el 2º de secundaria. Fue organizada por los alumnos del 5º y empezó el día y hora indicados, en el acto de formación del alumnado en el patio. El aviso para el inicio de la huelga fue un silbato y luego se inicia la protesta con cierre de puertas de acceso al Colegio; toma de los muros perimétricos, y ocupación por los alumnos del primer, segundo y tercer piso del claustro sanmiguelino, entrega del pliego de reclamos a las autoridades educativas y periodísticas; Pág. 55.
Así mismo a una sola emisión de voz se escuchaba por doquier “huelga, huelga...”. No queremos a "Chupallachi", refiriéndose a Tupayachi que era el Director Regional de Educación, cuya Oficina tenía su sede en Chiclayo. Dicho pliego contenía una relación de los abusos cometidos por el Instructor de Instrucción Pre-Militar, don Juvencio Villegas Chávez; la ineficacia laboral del Dr. Daniel Vidarte; la severidad del Director de Normas Educativas, Sr. Carlos Robles Rázuri; y, singularmente por el abandono en que se encontraba el claustro centenario por parte de las autoridades del Sector Educación, dentro de los más importantes puntos del pliego de reclamos.
En esa otoñal mañana memorable, dentro de los anales de la historia del sesquicentenario centro educativo, después de iniciada la huelga, un grupo de alumnos procedía a desalojar al Instructor Juvencio por una ventana de la puerta principal del Colegio que estaba descubierta por haberse quebrado el vidrio de la misma. Todos los colegiales huelguistas se quedaron dentro del recinto educativo, permitiendo la salida de los alumnos de la Sección Primaria. Los Profesores y Auxiliares se retiraron por su voluntad, sin presión alguna, quizá haciendo causa común con los huelguistas.
Con sentido organizativo de la huelga se hicieron barricadas con carpetas y muebles viejos en las puertas de ingreso al plantel; un grupo de educandos se subió a la azotea. Los fusiles Mauser modelo peruano, en estado inservible, que se usaban en las clases de Instrucción Pre Militar, fueron tomados por algunos huelguistas, especialmente por los que se ubicaron en la azotea dando la impresión de soldados activos.
Nos viene al recuerdo que "secundaria común diurna, nocturna, comercio e industrial, con cerca de tres mil educandos, entraron a la huelga. Tomaron los alimentos del internado y preparaban sus comidas todos los días. Los discentes dormían en las aulas y en la pampa haciendo hoyos en la arena, mientras otros actuaban de centinelas con los fusiles en mano subidos en los muros del cerco perimétrico. Apoyaron el paro estudiantil, los educandos del Colegio Agropecuario de Castilla, los que ofrecieron víveres y entrar a la huelga. Estaban aptos para dar su respaldo los alumnos de los planteles Miguel Cortés de Castilla; del Ignacio Merino de Talara, del Salaverry de Sullana. La Huelga duró 03 días".
Hago míos los datos precedentes, propios del recuerdo, que están registrados en el alma con tinta indeleble del corazón, por cuanto en es misma época fui alumno sanmiguelino. Pertenezco a la Promoción “Augusto Moscol Carrera” – 1967, de la Sección Nocturna. Además vivía en el barrio Buenos Aires, muy cerca del Colegio.

JEMU HOMBRE DE DOS SIGLOS.
Es otro título sustancial dentro de la bibliografía regional, dedicado por Rafemole “a los ilustres hijos de Piura que aman las bellas letras y que, en vida, esperan el reconocimiento de esta sociedad, a veces, ingrata con quienes, como JEMU y muchos más, hicieron de la literatura su pasión”. Se editó el año 2003. La vistosidad del libro es más atractivo por la cantidad de fotos que ilustran al lector.
El prólogo de Sigifredo Burneo Sánchez, al referirse a JEMU, dice: “Me asombró su conocimiento certero de la historia piurana, sus detalles pormenorizados sobre las familias patricias, su irrenunciable vocación docente y su gran amor por la literatura. Paulatinamente aprendí a escucharlo con atención fuimos afianzando la amistad, aumentando el consumo de cerveza y las horas compartidas”.
Rafemole hace un claro comentario sobre la vida y obra de quien fue Jorge Eduardo Moscol Urbina, que a la posteridad le va a permitir conocer a un piurano que promocionó los valores de Piura. Por eso se le considera Maestro de la Piuranidad. Destacó en el Periodismo y la Política. Dejó una creación literaria muy fecunda. Citamos dos de ellas: Mangachería Rabiosa y El Comercio en Piura. Constituye su obra monumental: Cien Años Conquistando el Desierto, que consta de 1000 Págs.
Sobre JEMU, hemos dicho: “La obra Cuentos Sechura constituye un rico manantial de la buena literatura piurana que debemos mantener fresca a través de la relectura, la que nos permitirá ratificar que Jorge Eduardo Moscol Urbina es un genuino representante de las letras regionales y abanderado de la cuentística sechurana”; Revista Época Nº 388.

ANTES DE PARTIR.
Con imágenes fotográficas de personajes nuestros, Rafemole nos alcanza el volumen “Antes de Partir”, repaso de 50 años de la historia de Piura con el Dr. Luis Ginocchio Feijo; con sus 84 páginas, que apareció el año 2003, para reivindicar la vida y obra de este famoso médico que con gran humanismo ha dejado honda huella de sus conocimientos en los predios de la cultura piurana, con mayor profundidad en la crítica del arte pictórico y en la docencia que ejerció en la ERBA Ignacio Merino, de Piura. Fino poeta y acreditado periodista. Calificado Médico, capacitado en Italia, con una gran preparación humanista.
Las palabras iniciales las entrega el Prof. Estrada Morales, quien acota: “Luis Ginocchio fue hombre de muchas aristas donde sobresale su pasión por las actividades del espíritu: Educación-Arte-Cultura, como por sentido magisterial de sus afanes al promover y estimular a las generaciones jóvenes donde era visible el talento. Hizo de su profesión y de su pensamiento una viva escuela”.
Dentro de los 10 capítulos del volumen que comento, el sexto, entre las páginas 43/52, bajo el título Amor y Poesía, hay constancia que don Luis se casó con doña Mercedes el 23 de agosto de 1953, siendo su primogénito Luis Romano, que vio la luz en Roma el 25 de abril de 1954, continuando María Pía, Pierina Fiorella, Enrique Alberto, Rosella Grimanesa y Beatriz Carolina Ginocchio Balcázar. Más referencias sobre el Dr. Ginocchio, hemos publicado en Revista Época Nº 302.

OPÚSCULO.
Bajo el titular “La Historia Jamás Contada” fundación del Colegio Nacional Mixto Miguel Cortés del Castillo, Rafemole nos entrega valiosos aportes que a manera de opúsculo sirven para escribir la historia del cincuentenario claustro castellano, que desde su origen funciona en el vecino distrito de Castilla, formando a miles de tacaleños que acuden a él, para estudiar instrucción primaria y secundaria.
Hay dos ediciones publicadas los años 2001 y 2008, con 126 páginas ilustradas presenta imágenes de los profesores, alumnos, trabajadores, padres de familia y ciudadanos “que han hecho del Colegio Nacional Mixto Teniente Miguel Cortés, un hito de la castellanidad”.
Personalmente es un homenaje de Rafemole a su Alma Mater, donde labora desde 1992. Es Profesor de Lengua y Literatura, además de Escritor, Periodista e Ingeniero, con amplia cultura. Ha hecho de sus publicaciones la mejor tribuna del espíritu para difundir ampliamente la cultura piurana. Su producción es el mejor homenaje que hace a Piura y a los piuranos de todos los tiempos.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

LA MUERTE ANUNCIADA DE JEMU

Escribe: Raúl F. Moscol León
rafemole@yahoo.com

Jorge Eduardo Moscol Urbina, JEMU para todos, hace un buen tiempo ya no está con nosotros. Partió, en un viaje sin retorno, el 15 de abril, lejos de la patria chica, dejando un vacío, por ahora, difícil de llenar. Tenía 85 años cuando la señora muerte, que no respeta a nadie, le ganó la partida. Murió, como los jubilados de ayer, hoy y seguramente de mañana: sin nada en los bolsillos y abandonados a su propia suerte. No hubo una mano generosa que lo ayudara a seguir viviendo.
Y es que don Jorge, pese a que su primogénito es médico, no recibió la debida atención en el Hospital “Edgardo Rebagliatti” de Lima. Los colegas de su hijo Jorge Artemio, Premio Nacional de Medicina del 2002, se olvidaron de él. No le prestaron la ayuda que necesitaba para recuperar su salud y murió como un anónimo más. Nadie les dijo, de repente, que aquel hombre había publicado quince obras literarias en Piura, que era un conversador encantador y sobre todo, amigo a carta cabal.
-Esto creo que debe mencionarse para que no suceda con otros jubilados. Primero lo tuvieron botado en un pasillo durante horas por el trámite administrativo para admitirlo, pese haber estado hospitalizado en otro centro del propio Essalud y ser jubilado. Le pedían su boleta de pago de haberes actualizado y éstas, desde luego, estaban en Piura. Mientras discutía, buscaba amigos y colegas para que me ayuden a internarlo, el viejo estaba botado en un pasillo sin recibir atención.
Las palabras de Jorge Artemio Moscol Gonzales dicen mucho de los que juraron cuidar la salud de los demás y de la rabia contenida, al saber que la vida de su padre se iba consumiendo por la desidia e incomprensión de quienes estaban obligados de velar por el “Cronista de Piura”. Nunca, como en estos días de abril del 2002, Jemito -así lo llaman sus familiares más cercanos-, había sentido, en carne propia, el dolor de una muerte anunciada.
-Mi padre fue internado en el “Rebagliatti”, después de haber recibido una buena atención en “Angamos” y en el “Almenara”, porque hizo como complicación una hemorragia digestiva, posiblemente por el estrés de encontrarse en esa situación siendo él tan independiente... Después que se superó la hemorragia digestiva hicieron una consulta a urología, esta tenía más de una semana y el urólogo no respondía la interconsulta. Casi al final de los días de mi padre pude ubicar, como a las doce del medio día, al jefe del servicio de urología. Luego de presentarme como colega y contarle el problema de mi padre y decirle de la existencia de la interconsulta pendiente, el jefe muy solícito me dijo: “mañana sin falta lo veo”. Yo controlando la ira y las ganas de no solo putearlo, sino pegarle le dije: “doctor, creo que para mañana mi padre ya no va a estar con nosotros”. Sorprendido, me preguntó: “qué, tan mal está?”. Le respondí: “doctor debería verlo”. Ante mi cara de preocupación ofreció mandar a “alguien”.
Ese “alguien” nunca llegó y si lo hizo al día siguiente, encontró la cama vacía. Jorge Eduardo Moscol Urbina falleció faltando veinte minutos para las cero horas del 16 de abril. Un cáncer avanzado de vejiga doblegó las fuerzas de JEMU, que pese a la indiferencia de los médicos de Essalud, se mantuvo siempre de pie, como los algarrobos de nuestra tierra, esperando el momento sublime. Había nacido, según su partida de nacimiento, el 14 de junio de 1916.
37 años, 8 días y 4 horas en el Colegio Nacional “San Miguel”, plantel del cual nunca fue alumno, se jubiló en 1983. Empezó su labor educativa en 1946, cuando el centenario claustro funcionaba donde es hoy una de las sedes del Instituto Nacional de Cultura, en la calle Libertad y el doctor Guillermo Tapia Sáenz se desempeñaba como director.
JEMU cuando dejó las aulas, tenía 67 años de edad y el día de su adiós, fue ovacionado por todos aquellos que bebieron de su sapiencia, ya que “no sólo representa un récord en el diario trajinar con la tiza y la mota”, sino que además “es un reto para las diferentes generaciones de maestros que habrán de llegar a ese viejo y paradigmático claustro. Es Maestro de Maestros”, escribió en la revista “Epoca”, el profesor y literato Juan Antón y Galán.
Pero, pese a todo lo que hizo Jorge Eduardo por la juventud estudiosa de Piura, el sector que tanto amó y que en 1984 lo premió con las Palmas Magisteriales en el Grado de “Educador” le jugó una mala pasada en febrero del 2002, dos meses antes de su muerte. Le quitaron la bonificación de 100 soles por la distinción otorgada durante el gobierno del Arq. Fernando Belaúnde Terry.
La Dirección Regional de Educación de Piura a cargo, en aquel entonces, del profesor Santiago Araujo Salinas, resolvió suspender el pago que venía percibiendo el profesor Jorge Eduardo Moscol Urbina por bonificación de Palmas Magisteriales, a decir de la Resolución Directoral Regional No. 0466, porque no estaba “calendarizada y no contar, así mismo, con la respuesta al Oficio No. 630-2002-CTAR PIURA de fecha 08-02-2002”.
Jorge Eduardo Moscol Urbina murió sin saber si llego o no la respuesta y qué acuerdos tomaron sobre el pago de su bonificación en la Dirección Nacional de Presupuesto Público del MEF y en la ONP. Lo cierto es que su enfermedad y este nuevo “golpe” lo asimiló con estoicismo, pese a que el mísero sueldo de jubilado, que muchas veces le fue arrebatado por ladrones limeños, no le alcanzaba para nada. Hoy este derecho ha sido restablecido, pero ya es demasiado tarde.